Los Modlin o el arte de alojarse en la memoria.

"Maldito serás en la ciudad, y maldito serás en el campo. Malditas serán tu canasta y tu artesa.  Maldito el fruto de tu vientre y el producto de tu suelo, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño. Maldito serás cuando entres y maldito serás cuando salgas"Deuteronomio 28, 16-19.
Fotografía tomada en una tienda de antigüedades de Estambul.











En mis viajes me gusta visitar tiendas de libros antiguos, de muebles viejos, de ropa de segunda mano. En muchos lugares he encontrado fotos que se ponían a la venta por poco dinero, retratos de gente vestida de forma elegante, imágenes que reflejan la vida cotidiana, diversos carnets y otros documentos que formaron parte de una vida que ya no pertenece a nadie, pero puede dar pie a que nos la imaginemos. 

Siempre he pensado que puedes llegar a conocer a alguien si revisas su biblioteca, frigorífico, armario o botiquín, nunca había imaginado que también podrías llegar a conocer muchos detalles si buscas en su basura. Esto tiene que ver con la historia de la familia Modlin.

Los Modlin provenían de Estados Unidos, concretamente de Carolina del Norte. En 1948 se conocieron pero después de casarse se trasladarían a Hollywood. Allí Elmer Modlin quería convertirse en estrella de cine. Participó como actor secundario en algunas series y películas, la más célebre es la escalofriante La semilla del diablo de Roman Polanski. Margaret, su mujer, se dedicaba a pintar y en 1952 tuvieron un hijo, Nelson, al que educaron para que fuera artista. 

Un año después del rodaje de la película la familia Modlin se trasladó a España, una de las causas que se baraja puede ser la falta de trabajo, el ambiente que se respiraba en Los Ángeles, donde cada vez estaban más presentes las revueltas sociales y la Guerra de Vietnan en la cual el hijo de la pareja no quería participar. Su padre, Elmer Modlin, había sido soldado y estuvo en Nagasaki justo después de que estallara la bomba, algo que lo traumatizó para siempre. 

En los años 70, animados por el escritor Henry Miller, la familia llegó a una España gris, en la cual el franquismo daba sus últimos coletazos. Se instalaron en el número 3 de la calle Pez. El padre encontró trabajo como actor en películas de bajo presupuesto y peor calidad como Un curita cañón, El diputado, Los nuevos españoles o Viva la clase media. 


Margaret se dedicó a la pintura de forma casi obsesiva, en treinta años no aprendió ni una palabra en español. En 1978 algunos de sus cuadros fueron expuestos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Con motivo de esta ocasión, el escritor Henry Miller, amigo de la pareja escribió: “Las fantasías de Margaret Modlin tienen un toque femenino y místico. A veces parece que hacen a uno recordar a Di Chirico, o Dalí, o Max Ernst, pero sigue siendo solamente un parecido. Margaret Modlin no es meramente una criatura independiente, sino más bien una pensadora original e inimitable. En ella hay ecos de George Elliot, Plotinus y de aquella novelista británica obsesa por el amor (Maria Corelli). Definitivamente sabe dónde va, lo que está haciendo aquí en la Tierra, y por qué la vida es mejor que la muerte. Coquetea con los grandes maestros, pero no está obligada a ninguno. Para ella, vivir es suficientemente mágico. Ella no pide milagros”. Su obra artística está plagada de referencias religiosas, en ocasiones mezclada con cierta dosis de erotismo y un tema siempre presente, el Apocalipsis. Los modelos son su marido Elmer y su hijo Nelson.

Nelson había heredado la belleza del padre, aunque menos varonil. Aparte de posar para su madre, también se dedicó al mundo de la moda, comenzó a traducir al inglés libros y películas (fue el encargado de subtitular las primeras películas de Almodóvar) y en cuanto pudo se alejó del ambiente asfixiante y algo turbio en el que vivían sus padres. 

El círculo entre Elmer y Margaret se estrechó más, se dedicaron a recopilar y documentar la obra de ella. Su última creación fueron dos bustos con el fin de guardar sus respectivas cenizas. En noviembre de 1998 Margaret murió de un infarto. Elmer abatido por la pérdida de su compañera y gran amor se refugió en la bebida y cayó en un estado de infelicidad que se acrecentó cuando su hijo Nelson murió en 2002 de otro ataque al corazón a los 49 años. Un año después, Elmer Modlin fue encontrado por los bomberos en su casa de Madrid, solo y en un estado casi agónico, murió a las pocas horas. La urna funeraria creada por Margaret no se llegó a usar y ahora está abandonada en un almacén de arte. 

En 2003 la fortuna hizo que los objetos personales de esa familia que estaban tirados en la basura fueran encontrados por el fotógrafo Paco Gómez. Este investigó sobre la vida y obra de esta inquietante familia. Tras preguntar a los vecinos y examinar cartas, fotografías y otros documentos. Fascinado por esa insólita familia y sus aún más extraños retratos hizo un proyecto donde trató de rescatar su vida y los escenarios de esta. Este aparece recogido en la página web del colectivo NOPHOTOEn 2007 organizó una exposición llamada Margaret Marley Modlin. Las tres emes mágicas. 


También el brasileño Sergio Oksman ha realizado un corto sobre el tema, A story for the Modlins, el cual ha sido premiado en la última edición de los Premios Goya. 


Después de muertos y gracias a una de esas extrañas casualidades, la familia Modlin ha encontrado la fama que en vida se les escapó. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario